
A Vero Hecht siempre le gustó trabajar con sus manos. Abstraerse del mundo creando objetos de la nada. Manipulando a su gusto materiales, formas, texturas y colores. En un comienzo, Vero pensó que el diseño era la forma de canalizar estas ansias, y estudió diseño industrial. Pero pronto se dio cuenta de que los objetos que quería crear debían tener una relación más íntima con quienes los usaran. La atraía provocar cierta sensualidad visual al atraer con ellos la mirada a alguna parte del cuerpo en particular, y se volvió hacia la orfebrería.
Para ella las joyas no son vanos y prescindibles accesorios ornamentales, sino una de las primeras manifestaciones culturales de la humanidad: el gesto de expresar algo de sí mismo a través del aspecto del propio cuerpo.
Las formas que busca tienen una inspiración geométrica y lúdica. Se preocupa de evitar el peso de la simetría, y apunta siempre a salirse del equilibrio tradicional y de las convenciones acerca de lo que se considera comúnmente un anillo, unos aros, un collar.
Comenzó a estudiar Kabbalah, doctrina que le trajo un descubrimiento sorpresivo con respecto a su arte: El nombre de Dios que le corresponde numéricamente, indica que el consejo que el ángel trae a su vida es “Menos es Más”. Este es un principio que se puede considerar fundamental en la teoría general del Diseño, y que ha sido central en el trabajo de Vero desde un comienzo, aunque sólo lo haya aplicado hasta ahora de manera intuitiva.
Chile es un país de paisajes variados y ricas materialidades, y en los diseños de Vero se puede ver el generoso centro mineral de Los Andes, con sus metales y piedras semipreciosas; el tesoro de cobre que guarda el desierto más seco del mundo en su corazón; el bosque profundo del sur del mundo, con sus nobles maderas, y el Océano Pacífico, que aporta su hermoso color y la sal.

Este último es un ingrediente inusual que Vero no duda en incorporar a sus piezas, así como otros hechos por el hombre e igualmente poco ortodoxos, pero llenos de frescura y color, como el acrílico y las resinas epóxicas.
A pesar de que Chile tiene una rica tradición en orfebrería, que data de antes del descubrimiento de América, aún no existen escuelas de enseñanza formal de técnicas de joyería avanzadas. Es por esto que el último año cambió su rumbo hacia Barcelona y estudio un postgrado de joyería en la Escola Massana.


Go to 3rd slide